Herpes zóster

El virus que “despierta” años después y puede dejar dolor durante meses

El herpes zóster, conocido popularmente como culebrilla, es una infección que puede aparecer cuando un virus que permanecía oculto en el organismo vuelve a activarse. Aunque puede afectar a cualquier persona que haya tenido varicela, el riesgo aumenta especialmente con la edad y cuando las defensas están debilitadas.

Herpes zóster

¿Por qué aparece?

El responsable es el virus varicela-zóster, el mismo que provoca la varicela. Después de superar esta enfermedad, el virus no desaparece completamente: permanece inactivo en determinados nervios. Años o incluso décadas después puede reactivarse y desplazarse siguiendo el recorrido de un nervio hasta la piel.

El envejecimiento, algunas enfermedades y determinados tratamientos que disminuyen las defensas pueden favorecer esta reactivación.

🚨 ¿Cuáles son sus síntomas?

Uno de los primeros signos puede ser dolor, ardor, hormigueo, picor o una sensación de sensibilidad exagerada en una zona concreta del cuerpo. Posteriormente aparece una erupción formada por pequeñas ampollas agrupadas, normalmente en un solo lado del cuerpo o de la cara.

También pueden presentarse fiebre, cansancio, dolor de cabeza o malestar general.

Las ampollas suelen formar costras y desaparecer en unas semanas, pero el problema no siempre termina ahí.

⚠️ Una complicación que puede prolongarse

Algunas personas desarrollan neuralgia posherpética, una complicación en la que el dolor continúa durante meses o incluso más tiempo después de que desaparezca la erupción. Es más frecuente en personas mayores.

Cuando el zóster afecta a la cara, especialmente alrededor del ojo, puede provocar complicaciones graves y requiere valoración médica urgente.


💊 ¿Tiene tratamiento?

Sí. Los antivirales pueden reducir la duración y gravedad del episodio y son especialmente eficaces cuando se comienzan pronto, por lo que conviene consultar al médico ante los primeros síntomas.

Además, existen vacunas contra el herpes zóster que ayudan a prevenir la enfermedad y, sobre todo, sus complicaciones. Su indicación depende de la edad y de las características de cada persona.

En resumen: el herpes zóster no es simplemente una erupción pasajera. Reconocer rápidamente el dolor y las ampollas características puede facilitar un tratamiento temprano y reducir el riesgo de complicaciones.


Comentarios: