Un accidente cerebrovascular (ACV) ocurre cuando el flujo de sangre hacia una parte del cerebro se interrumpe o cuando un vaso sanguíneo cerebral se rompe. En ambos casos, las células cerebrales pueden comenzar a sufrir daños en cuestión de minutos.
Por eso, reconocer los síntomas rápidamente puede salvar una vida.
🚨 ¿Cuáles son las señales de alarma?
Los síntomas suelen aparecer de forma repentina. Algunos de los más importantes son:
Cara: un lado de la cara puede caerse o presentar dificultad para sonreír.
Brazos: debilidad o pérdida de sensibilidad, especialmente en un lado del cuerpo.
Habla: dificultad para hablar, pronunciar palabras o comprender lo que dicen los demás.
Visión: pérdida o alteración repentina de la visión.
Equilibrio: mareos intensos, dificultad para caminar o pérdida de coordinación.
Dolor de cabeza: un dolor de cabeza súbito y extremadamente intenso, especialmente si aparece sin causa conocida.
Ante estos síntomas, no hay que esperar a que desaparezcan. Es fundamental solicitar asistencia médica urgente.
¿Por qué se produce?
Existen dos grandes tipos de ACV. El isquémico, que es el más frecuente, ocurre cuando un coágulo bloquea una arteria cerebral. El hemorrágico aparece cuando un vaso sanguíneo se rompe y provoca una hemorragia dentro o alrededor del cerebro.
Entre los principales factores de riesgo se encuentran la hipertensión arterial, tabaquismo, diabetes, colesterol elevado, obesidad, sedentarismo, algunas enfermedades cardíacas y la edad.
❤️ ¿Se puede prevenir?
Una parte importante de los ACV puede prevenirse controlando los factores de riesgo. Mantener una presión arterial saludable, no fumar, practicar ejercicio, llevar una alimentación equilibrada, controlar el colesterol y la glucosa y seguir correctamente los tratamientos prescritos son medidas fundamentales.
⏱️ Cada minuto cuenta
El cerebro necesita un suministro constante de oxígeno. Cuanto antes reciba atención una persona que está sufriendo un ACV, mayores pueden ser las posibilidades de reducir el daño cerebral y las secuelas.
Si alguien presenta de repente dificultad para hablar, una sonrisa torcida o debilidad en un brazo, piensa en un ACV y actúa inmediatamente. En un accidente cerebrovascular, esperar puede costar caro.
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