Dormir debería ser el momento en que el cuerpo se recupera. Sin embargo, millones de personas dejan de respirar varias veces durante la noche sin darse cuenta. Este trastorno, conocido como apnea del sueño, no solo provoca cansancio al despertar, sino que también puede aumentar el riesgo de enfermedades graves.
La forma más frecuente es la apnea obstructiva del sueño, que ocurre cuando los músculos de la garganta se relajan demasiado y bloquean el paso del aire. Estas pausas respiratorias pueden durar entre 10 segundos y más de un minuto, repitiéndose decenas o incluso cientos de veces en una sola noche.
Los síntomas suelen pasar desapercibidos. Los ronquidos fuertes, los jadeos durante el sueño, el despertar con la boca seca, el dolor de cabeza matutino, la somnolencia durante el día, la falta de concentración y la irritabilidad son algunas de las señales más comunes. En muchos casos, es la pareja quien detecta primero que la persona deja de respirar mientras duerme.
Lo preocupante es que la apnea del sueño no solo afecta el descanso. Si no se trata, puede aumentar el riesgo de hipertensión arterial, infarto, accidente cerebrovascular, diabetes tipo 2 y alteraciones del ritmo cardíaco. Además, la somnolencia excesiva incrementa la probabilidad de sufrir accidentes de tráfico o laborales.
Existen varios factores que aumentan el riesgo de padecerla: el sobrepeso, la obesidad, el consumo de alcohol antes de dormir, el tabaquismo, la edad avanzada y ciertas características anatómicas, como una mandíbula pequeña o un cuello ancho. Sin embargo, también puede presentarse en personas delgadas e incluso en niños.
La buena noticia es que tiene tratamiento. El diagnóstico suele realizarse mediante un estudio del sueño, conocido como polisomnografía. Dependiendo de la gravedad, el médico puede recomendar cambios en el estilo de vida, perder peso, dormir de lado, evitar el alcohol por la noche o utilizar un dispositivo de presión positiva continua (CPAP), considerado el tratamiento más eficaz para los casos moderados y graves. En algunas situaciones también pueden emplearse férulas dentales o cirugía.
Dormir bien no es un lujo, sino una necesidad para la salud. Si los ronquidos son intensos, existe un cansancio constante o alguien ha observado pausas en la respiración durante el sueño, es importante consultar con un profesional sanitario. Detectar la apnea a tiempo puede mejorar la calidad de vida, proteger el corazón y reducir el riesgo de complicaciones futuras.
Porque, a veces, el mayor peligro no aparece cuando estamos despiertos… sino mientras creemos que descansamos.
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