El corazón se acelera, cuesta respirar, aparece un miedo intenso y parece que algo terrible está a punto de ocurrir. Muchas personas que experimentan un ataque de pánico creen que están sufriendo un infarto, que van a desmayarse o incluso que pueden morir. Sin embargo, aunque la sensación sea aterradora, un ataque de pánico es una respuesta de alarma extrema del organismo.
¿Qué es el trastorno de pánico?
El trastorno de pánico es un problema de ansiedad caracterizado por la aparición de crisis de pánico inesperadas y recurrentes. Después de una crisis, puede aparecer el temor constante a que vuelva a suceder, haciendo que la persona evite lugares, situaciones o actividades que relaciona con esos episodios.
Durante una crisis pueden aparecer palpitaciones, temblores, sudoración, sensación de falta de aire, mareo, opresión en el pecho, escalofríos, náuseas, hormigueo y una intensa sensación de pérdida de control.
¿Por qué ocurre?
No existe una única causa. Pueden influir factores genéticos, estrés prolongado, experiencias traumáticas, determinados cambios vitales y una mayor sensibilidad a las sensaciones corporales. En algunas personas, una primera crisis aparece aparentemente “sin motivo”.
Uno de los mayores problemas es el miedo al propio miedo. La persona comienza a interpretar cualquier pequeño cambio corporal como una señal de peligro, aumentando todavía más la ansiedad y favoreciendo otra crisis.
¿Se puede superar?
Sí. El trastorno de pánico tiene tratamiento y puede mejorar considerablemente. La terapia psicológica, especialmente la terapia cognitivo-conductual, puede ayudar a comprender las crisis y modificar el miedo asociado a ellas. En determinados casos, un profesional sanitario puede valorar también tratamiento farmacológico.
Aprender técnicas de respiración y relajación, mantener horarios regulares de sueño, realizar actividad física y reducir estimulantes como la cafeína pueden complementar el tratamiento.
Importante: aunque muchos síntomas del pánico son similares a los de problemas cardíacos u otras enfermedades, no deben atribuirse automáticamente a la ansiedad. Ante un primer episodio, síntomas intensos o diferentes de lo habitual, es recomendable recibir valoración médica.
👉 El ataque de pánico puede hacerte sentir que estás perdiendo el control, pero pedir ayuda es precisamente la manera de empezar a recuperarlo.
Comentarios: