Trichophyton mentagrophytes genotipo VII

Una infección fúngica emergente de transmisión sexual

En los últimos años, profesionales de la salud en Europa han alertado sobre la aparición de una nueva infección cutánea relacionada con la actividad sexual causada por el hongo Trichophyton mentagrophytes genotype VII. Este microorganismo pertenece al grupo de los dermatofitos, hongos que infectan la piel, el cabello y las uñas, pero su particularidad es que se está propagando principalmente a través del contacto íntimo durante las relaciones sexuales.

Trichophyton mentagrophytes genotipo VII

Aunque las infecciones por dermatofitos son comunes y suelen provocar afecciones como el “pie de atleta” o la tiña corporal, esta variante específica se ha convertido en un motivo de preocupación para la comunidad médica por su forma de transmisión, la intensidad de sus síntomas y, en algunos casos, su resistencia a tratamientos habituales.

¿Qué es el genotipo VII?

El genotipo VII es una variante del hongo dermatofito Trichophyton mentagrophytes genotype VII que produce una forma agresiva de tiña cutánea. Se ha identificado en brotes recientes, especialmente en algunos países europeos. La infección se transmite principalmente por contacto directo piel con piel, lo que incluye el contacto íntimo durante relaciones sexuales.

Por esta razón, algunos especialistas lo consideran una infección de transmisión sexual emergente, aunque técnicamente sigue siendo una infección dermatológica causada por hongos.



Síntomas y manifestaciones

La infección suele aparecer en áreas del cuerpo asociadas con el contacto íntimo, como:

·         Región genital

·         Ingles

·         Glúteos

·         Parte interna de los muslos

Los síntomas más frecuentes incluyen:

Lesiones circulares o placas rojizas en la piel

·         Picor intenso

·         Inflamación y descamación

·         Lesiones dolorosas o con costras en casos más avanzados

A diferencia de otras tiñas comunes, esta variante puede causar lesiones más profundas, inflamadas y persistentes, lo que dificulta su tratamiento.


Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico generalmente se realiza mediante examen clínico y pruebas de laboratorio, como cultivos fúngicos o análisis microscópicos de muestras de piel.

El tratamiento suele incluir antifúngicos orales, ya que las cremas tópicas a menudo no son suficientes para eliminar completamente la infección. Entre los medicamentos más utilizados se encuentran la terbinafina o el itraconazol, prescritos bajo supervisión médica.

Sin embargo, algunos casos han mostrado cierta resistencia a tratamientos estándar, lo que obliga a realizar un seguimiento médico más estrecho.

Prevención

Para reducir el riesgo de contagio se recomienda:

·         Evitar el contacto directo con lesiones cutáneas sospechosas

·         Mantener una buena higiene corporal

·         Lavar ropa y sábanas a altas temperaturas

·         Consultar a un médico ante lesiones persistentes en la piel

·         Informar a las parejas sexuales si se diagnostica la infección

·         Una infección bajo vigilancia

Aunque todavía se considera una infección relativamente poco frecuente, los expertos advierten que el genotipo VII de Trichophyton mentagrophytes representa un ejemplo de cómo algunos microorganismos pueden adaptarse a nuevas formas de transmisión. Por ello, la vigilancia epidemiológica, el diagnóstico temprano y la educación sanitaria son claves para evitar su expansión.


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